Robert Anton Wilson, el numero 23, Burroughs, e incluso lost.

Hace un tiempo, alguien me recomendó la película el número 23, en el que por cierto me advirtieron, que estuviera atento, ya que he en dicha película se incluía un pequeño guiño a Wilhelm Reich, para ser mas concreto, era un profesor universitario hablando a sus alumnos de la caja Orgónica de W. Reich, dicho guiño es comprensible al saber que nos encontramos ante una película que bebe de los escritos del señor Robert Anton Wilson, del que muchos consideran de forma digamos universa, el padre del famoso enigma del número 23, desgraciadamente falleció poco antes de poder asistir al preestreno de la película.

Pero de donde procede la pasión o el origen de Robert Anton Wilson sobre el numero 23 ?

Robert Anton Wilson cuenta en uno de sus libros, que mientras aun trabaja para la revista Play Boy, conocio al escritor William S. Burroughs quien la hablo sobre dicho numero y le contó una pequeña historia que es narrada en el libro de Wilson de la siguiente manera:

Cuando Burroughs vivía en Tánger (Marruecos) conoció a un tal capitán Clark, encargado del ferry que unía esa ciudad con España. Cuenta que un día el marino le explicó que llevaba 23 años al frente del ferry y que no había tenido un solo accidente durante ese tiempo. Ese mismo día el barco se hundió llevándose con él a Clark y a todos los que iban a bordo. Mientras Burroughs pensaba en la tragedia, puso la radio y escuchó en un informativo que había ocurrido un accidente aéreo en el avión de la compañía Eastern Airlines que realizaba el trayecto Nueva York-Miami. Lo curioso es que el aeroplano estrellado realizaba el vuelo 23 y su capitán se apellidaba Clark. Esa extraña coincidencia llevó a Burroughs buscar nuevas casualidades y descubrió que el número 23 aparecía en muchas de ellas.

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Robert Anton Wilson sobre Wilhelm Reich

 

Texto extraído de el martillo cósmico III

 Un tercer ejemplo de “fuerzas sociales” que influyen en qué programas científicos prosperan y cuáles se extinguen, es el caso del doctor Wilhelm Reich.Todos los libros de este doctor en medicina, que estudió con Freud y colaboró con el doctor Bronislaw Malinowsky, un gran antropólogo, y A. S. Nelly, un gran pedagogo, fueron quemados por funcionarios estadounidenses en 1957.Eso tiene toda la pinta de una “fuerza social” que hace desistir a todo el que quiera investigar en los campos que tantos problemas acarrearon al doctor Reich.

(Puede que ustedes no crean que en este país, a pesar de la primera enmienda, el gobierno haya confiscado los libros del doctor Reich y los haya quemado.Pues sí.Consulte la bibliografía que hay sobre el caso.El mejor y más exhaustivo libro sobre este escándalo es Fury on Earth, del doctor Myron Sharaf, St. Martin’s Press, New York, 1983)

Sólo hubo dieciocho científicos en todo el país que tuvieron la honestidad de protestar contra esta quema de libros cuando se produjo, en 1957.Ustedes mismos pueden juzgar si el silencio del resto de la comunidad científica no es más que la coincidencia de varios cientos de miles de casos puntuales y aislados de cobardía moral y falta de sensibilidad hacia las libertades fundamentales, o si, en conjunto, constituyen una “fuerza social”.

Sinceramente, creo que se trata de una “fuerza social”.Antes de venir a este país (buscando ingenuamente libertad de investigación…), el doctor Reich había sido, sucesivamente, expulsado de la Asociación Internacional de Psicoanálisis por sus reminiscencias marxistas, del Partido Comunista por tener un tono demasiado Freudiano, del Partido Socialista por parecer demasiado anarquista; tuvo que huir del régimen hitleriano por haberse hecho pública su ascendencia judía, y luego le echaron de Suecia como consecuencia de una campaña difamatoria de la prensa sensacionalista (por realizar el tipo de estudios sobre la sexualidad que, posteriormente, haría famosos s Masters y Johnson).Todo apunta a que el doctor Reich tocó muchos temas delicados e irritó a muchos dogmáticos de la izquierda y la derecha, por lo que surgió una “fuerza social” genuinamente internacional con el objetivo de eliminar sus ideas.

Quizá pudiéramos llegar a la cómoda conclusión de que el doctor Reich sostenía unos puntos de vista tan radicales e insensatos que merecía toda esta censura.Pues bien, su labor relacionada con la “coraza de la personalidad” ha tenido una influencia enorme en toda la psicología contemporánea; su práctica innovadora de trabajar con el cuerpo, aplicando a la vez psicoterapia, ha llevado a muchos a imitarlo directamente o desarrollar técnicas similares (por ejemplo, el doctor Christopher Hyatt, el doctor Fritz Perls, la doctora Ida Rolfe, etc…).Es evidente, además, que “Psicología de masas del fascismo” (de W. Reich) subyace a “Miedo a la libertad” de Fromm y a “La personalidad autoritaria” de Adorno.

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