Neill y Laing dijerón de Wilhelm Reich

Alexander S. Neill dijo:

 

Nunca he vuelto a conocer a nadie tan relajado. Su cuerpo estaba siempre relajado, pero su espíritu no descansaba jamás. Sus conversaciones giraban siempre en torno a su trabajo, y sólo desconectaba totalmente cuando íbamos al cine en Rangeley. Le gustaban todas las películas, cuales fueran, y una tarde que fuimos al cine y vimos una película que me pareció mala, se enfadó conmigo porque dije que no me gustó. Pero sin embargo era tan bondadoso con la gente. Uno de sus dichos era: Todo el mundo tiene algo de razón. Tenía un temperamento irascible, y tampoco trataba de ocultarlo o reprimirlo. Pero al mismo tiempo tenía la maravillosa capacidad de ser gentil y cariñoso.
No le daba ninguna importancia a su aspecto. Solía llevar un chalequillo de lana a cuadros (a mí me compró tres, a los que les tengo mucho cariño). Pantalón de mezclilla y una camisa abierta completaban su atuendo. Nunca vislumbré en él ni el más mínimo rastro de exhibicionismo. Era muy bondadoso e indulgente, pero muy reacio a los tontos. Los presuntuosos le sacaban de sus casillas y cualquier señal de hipocresía o de falta de sinceridad le hacían hervir la sangre.
Cuando en los años 1947 y 48 paseábamos por los bosques de Maine, a veces se quedaba parado y me lanzaba la pregunta:

 Neill, ¿crees que estoy loco?

Siempre le contestaba lo mismo: ¡Como una cabra! En momentos como este veo su amable cara ante mí y el recuerdo me llena de dolor. No me creo que Reich se volviera loco. Era absolutamente capaz de tener ideas descabelladas. Todos tenemos en mayor o menor medida fantasías paranoides. Cuando por orden del juez de psiquiatras se le relizó un examen psiquiátrico, le declararon completamente cuerdo. En una de las últimas cartas que le envié le dije más o menos lo siguiente: Si Dulles, Ike, Macmillan y Chruschtschow están cuerdos, entonces es que tú estás loco y yo estoy a favor de la locura.

Ronald D. Laing dijo:

Tanto si se está de acuerdo con éste o aquél detalle de su teoría o no: no se puede negar que Reich era un excelente clínico con un horizonte tan amplio como pocos. Sus casos con pacientes esquizoides y esquizofrénicos son de gran valor docente para cualquiera que trabaje en este campo. Reich supo ver como ningún otro la mierda que todos llevamos dentro ya sea histeria, obsesión, problemas psicosomáticos o la vida del homo normalis – y apesar de eso puedes buscar su nombre en vano en cientos de revistas de la Royal Society of Medicine.

¿Por qué no aparece nunca?

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